EL VERDADERO ESPÍRITU DE LA NAVIDAD

En un mes de Diciembre tan inusualmente caluroso como el que estamos viviendo, hay algo que -para cada vez más gente, entre la que me incluyo- marca el comienzo de la Navidad. Y no estoy hablando del Black Friday ni del encendido de luces en la Puerta del Sol. Me refiero al concierto navideño del Coro Góspel Living Water que -como cada año- ha invitado desde el escenario del Teatro Lope de Vega de Madrid

Y lo han vuelto a conseguir. En un concierto de dos horas que se hizo corto y con un repertorio potente que no dejó indiferente a nadie, este año se han superado.

La apertura con “He turned it” (“Él cambia”) marcó la línea de un concierto en el que el coro y los solistas iban a estar entregados vocal y corporalmente hasta el extremo. “Él cambia” supuso  una dramática e inesperada entrada después de la cual los espectadores nos podíamos esperar  ya cualquier cosa. A partir de ahí, en el primer acto del concierto los temas variaron desde lo melódico-navideño de “Joy to the World”, “Now behold the Lamb” o “Hebrews” a lo dramático-impactante de temas como “When the battle is over” o “Be grateful”.

Uno de los momentos sin duda más memorables de este primer acto -junto con la apertura- fue precisamente este último tema, en el que un coro poderoso y tremendamente expresivo nos llevó a través de un océano infinito de emociones (desde la más sutil hasta la más potente) recordándonos -casi en una exhortación- el importante valor de ser agradecidos.

Fue también en este momento donde los increíbles solistas británicos James Thompson y Priscilla Jones-Campbell brillaron con más fuerza y demostraron sus aptitudes vocales y su extraordinaria capacidad para conectar con un público que ya estaba de sobra impresionado con su talento.

El segundo acto se abrió con la dramática y teatral “You can´t hurry God”, en la que el coro volvió a hacer gala de su poderío, complicidad y presencia escénica, y al final de la cual la señorita Jones-Campbell improvisó un diálogo cantado con el público que provocó que el coliseo prácticamente ‘se viniera abajo’.

Después de la soberbia interpretación de “Spiritual”, el coro y Priscilla Jones-Campbell nos llevaron al límite de la emoción con la alabanza plena de “Total Praise”. Durante el tema, además de volver a demostrar su ilimitada destreza para la improvisación vocal, la británica nos invitó a todos a celebrar el verdadero espíritu de la Navidad.

La recta final del concierto fue una sucesión de sorpresas. Susana Fernández -codirectora de Living Water junto al Pastor Paul Gordon– presentó en escena a Living Water Junior -la rama infantil del coro- y los niños y niñas cantaron “El Tamborilero” suscitando en el público los más profundos sentimientos de ternura y haciéndonos ignorar lo que estaba por suceder. Al final del tema, en un crescendo que hizo vibrar el teatro Lope de Vega desde la platea hasta las gradas, irrumpieron desde el patio de butacas los miembros de la Escuela Fortaleza que -con sus timbales y tambores- evocaban a los pastores que vienen a ver al recién nacido Niño Dios.

Resulta ineludible destacar tres aspectos más que son de agradecer en un concierto de estas características: la exquisita calidad del sonido (las voces del coro estaban empastadas con las de los solistas y con los sonidos de la banda en un “todo” armónico que condujo al público desde el comienzo); el talento de la banda dirigida con maestría por Samuel Álvarez y afortunada de tener el honor de contar con el gran Peter Daley (al hammond) y un soberbio John-Paul Edwards (al piano); y el acierto de la puesta en escena -sencilla pero efectiva- con ese órgano de iglesia presidiendo el escenario y con unas bellas luces que acompañaron en todo momento el espectáculo.

Priscilla Jones-Campbell se refirió en un momento del concierto a lo que supone en realidad la Navidad, más allá de los dulces y las típicas compras de la temporada. Desde el escenario, reivindicó la necesidad de vivir el verdadero espíritu de celebración de la Navidad. El espíritu que un coro comprometido en cuerpo y alma con su mensaje de esperanza nos hizo experimentar en primera persona desde el comienzo del concierto. Y es que -como afirmó el pastor Rick Warren hablando de la verdadera felicidad- ahora sabemos que “the real deal” no consiste en tener cosas sino “simplemente en ser bueno y en hacer el bien”.

Cuando salí del teatro con el corazón vibrante de emoción, me encontré en la puerta con un chico desconocido que estaba sentado una fila delante de mí y al que había observado saltar y bailar durante todo el concierto. Me dirigí a él con una sonrisa: “¿Te ha gustado, eh?” “Es que estos de Living Water son maravillosos”, me respondió, y antes de despedirse me dijo: “Ahora sí que se puede decir que es Navidad”.

Y así es. Ahora sí que es Navidad.

Gracias, Living Water, por despertar en nosotros el verdadero espíritu de la Navidad.

DAMIAN ALCOLEA

@DamianAlcolea

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